Cierto.
Hay olores muy intensos que pueden llegar a molestar.
Igual que hay perfumes muy intensos que me han destrozado alguna cena.
E igual que hay cerd@s que no saben lo que es una ducha, aun la busquen en el diccionario, y que me acompañan en el autobús.
Seré raro, pero soy incapaz de pasar por la zona de perfumes de algunos grandes almacenes tipo Hipercor ( o, poniéndose mas pijos, las galerías Lafayette o Printemps parisinas) y atravesar la zona de perfumes sin que me entre un ansia urgentísimo de abandonar el lugar por el malestar que me supone.
Para un olfato (no voy a decir fino, que no lo es. Años de tabaco han hecho una zapa considerable) digamos peculiar, los olores de los e-liquidos son muchisísimo mas agradables que los artificiales de los perfumes. Estos últimos nunca se han prohibido ni pensado nunca en hacerlo. Y a mi, con todo lo que me ofenden, nunca me plantearía que se prohibiesen.
Posiblemente esa máxima de "Vive y deja vivir" no deje de ser, al final, mas que una bonita frase para enmarcar en algún póster.
Como ex-fumador aun conservo el resentimiento de habernos arrojado a la calle como a perros. La pérdida de cierta magia en según que lugares. El nunca mas poder disfrutar de un buen concierto de blues rodeado de ese humo que es pernicioso, si, pero que parece imprescindible para un goce pleno. De que lugares que nos pertenecían sean ahora campo para el que nunca va a disfrutarlo de la misma forma. El ser los parias de la noche cuando siempre han sido las referencias. Y, sobre todo, el engaño que se ha producido a los pocos que optaron por hacer la separación entre fumadores/no fumadores en sus locales.
Y, ojo, estoy feliz vapeando. Y ya he dicho que no lo cambiaría por el tabaco nunca mas. Y que me parece no solo mas sano, si no mas satisfactorio. Y que lo recomiendo siempre que puedo a cualquier fumador.
Pero se de donde vengo. Y no olvido.