Yo sí le he dejado este comentario —no publicado, de momento—, incidiendo en el dogmatismo del artículo, dado que el blog es de "ciencia":
Disiento —la ciencia es consenso que avanza por disenso. Aun concediendo la mayor, que no queda clara su inocuidad —¿qué inocuidad es irrebatible?— ¿no habría que concluir lo contrario precisamente por ello, "empezar a tolerar" e incluso "prescribir" su uso en tanto que medida de reducción de daños, como en Reino Unido? El background no puede ser más débil, por dogmático: ¡las "autoridades" sanitarias! Curiosa argumentación, sobre todo silenciando la mención a, entre otros, Konstantinos Farsalinos, Riccardo Polosa, Carmen Escrig, Joan Grimalt, Josep María Ramón Torrell, Miguel de La Guardia, tan científicos como esas autoridades, que sostienen todo lo contrario. Así nos va: los políticos haciendo "ciencia" y los cientíticos, política. ¿Prohibir? Un titular así, en el contexto de este maravilloso blog, es "infumable"...
¡No hay autoridad (epistemológica) en ciencia! ¿Y quién es la autoridad, en España? El Ministerio de Salud, "autorizado" por la SEPAR, patrocinado a su vez por Pfizer...
Nos van a "fumar".